27 de marzo de 2013

El Cianuro de Sulliden Shahuindo

La infografía de la izquierda no es mía, la saqué de la misma página web de la empresa Sulliden donde también nos informa que el desmonte a extraer durante la vida útil del proyecto Shahuindo sería de setenticuatro millones quinientos mil toneladas, o dicho de otro modo, 74,500'000,000 kilos de tierra (seventy-four and a half billion dirían los gringos). Bueno, estamos avisados que habrá una inmensa cicatriz en el paisaje cajabambino, visible a gran distancia a juzgar por lo que vemos en Yanacocha desde la ciudad de Cajamarca. Algunos dirán que no es un precio muy alto a pagar por el progreso y no los increpo o emplazo por estar dispuestos a ese sacrificio panorámico. Pero volviendo a la figura que acompaña esta entrada, es claro que de la zanja a cielo abierto llevarán el desmonte molido y pletórico de oro y plata a una poza de lixiviación donde separarán los metales preciosos usando cilindros de cianuro, un poderoso veneno que es aceptable en el agua sólo hasta 0.2 partes por millón de partes de agua, osea, casi nada.

¿Habrá Sulliden informado cómo manejará ese peligroso insumo a los cajabambinos en la Audiencia Pública Final llevada a cabo este mes a exigencia del proceso de aprobación del Estudio de Impacto Socio-Ambiental? En principio, existen controles y códigos internacionales estrictos a cumplir y a exigir por medio de auditorías especializadas desde antes que la mina a tajo abierto entre en operación. Acá sí emplazo a todos los que estén dispuestos a sacrificar el medio ambiente cajabambino a cambio de un progreso que no podrá resarcirnos de cualquier debacle accidental, más aún si quienes deciden en la comodidad de las oficinas del Ministerio de Energía y Minas en Lima no tienen el sustento técnico que respondería a la pregunta que inicia este párrafo. Para mayor referencia preguntemos a los rumanos, húngaros y bosnios que viven en las cercanías de la cuenca del Río Tisza donde ocurrió un derrame de cianuro de la magnitud suficiente como para provocar la prohibición de minería con cianuro por parte del Parlamento Europeo el año 2010. Si sucedió en Europa, Sudamérica no está libre.

¿Qué decir de la minería ilegal? que continúa a vista y paciencia de todos nosotros que conocemos de su existencia con solo mirar al Cerro de Algamarca sin su poncho azul, de las autoridades que detienen niños transportando cianuro en costales pero no arrestan a los compradores del insumo que no creo puedan medir partes decimales del mismo, de los funcionarios de la minería formal que adquieren el oro mal habido de los gambusinos ilegales, de los criminales tratantes de personas que ofrecen los servicios forzados de niñas y niños a los operadores de concesiones mineras obtenidas a pulso de billetera en oscuras oficinas burocráticas de la capital indiferente a las cicatrices en el paisaje y a la muerte discurriendo en las aguas camino al Atlántico.


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